Las experiencias adversas en la infancia pueden afectar cómo una persona piensa, siente y actúa durante toda su vida. Pueden generar:
•Problemas de salud mental (ansiedad, depresión, trastornos de personalidad)
•Dificultades en las relaciones interpersonales
•Mayor riesgo de adicciones
•Problemas físicos de salud (como enfermedades cardíacas, diabetes, etc.)
Conocer esto permite intervenir a tiempo y romper ciclos de sufrimiento.
Durante la infancia, el cerebro está en constante desarrollo. El estrés crónico por adversidades graves puede alterar su estructura y funcionamiento. Pero también, si se ofrece apoyo, amor, y protección, el cerebro puede sanar y adaptarse. Esta plasticidad hace que la intervención temprana sea esencial.