1.Que los padres comprendan que cualquier actividad sexual inapropiada con niños, niñas o adolescentes incluidas sus formas más sutiles constituye abuso y por lo tanto, un crimen, aunque algunas personas en la sociedad intenten normalizarla, los ayudará a estar preparados y alertas ante cualquier situación de peligro que puedan enfrentar sus hijos.
2.Porque proteger a los niños, niñas y adolescentes no es una opción, es una obligación de los padres. Ellos tienen el deber fundamental de proporcionar un entorno seguro y propicio para el desarrollo integral de sus hijos.
Cuando los padres asumen este compromiso y enseñan a sus hijos a tomar decisiones saludables y a seguir los pasos presentados, contribuyen significativamente a su crecimiento físico, emocional, mental y espiritual. De este modo, los niños y adolescentes pueden desarrollarse en un ambiente que favorezca su bienestar y les permita alcanzar su máximo potencial.