1. Es sumamente importante reconocer que la responsabilidad primordial de proteger a los adolescentes de la exploración sexual recae en nosotros, los adultos.
2. Los adolescentes, al encontrarse en una etapa de desarrollo en la que su juicio, responsabilidad y criterio aún no están completamente formados, son particularmente vulnerables a convertirse en víctimas de abuso sexual.
3. Además, el tiempo considerable que muchos de ellos pasan en redes sociales los expone a múltiples riesgos. Su falta de experiencia y madurez puede dificultarles establecer límites adecuados o identificar qué tipo de información es segura compartir. Esta combinación de inmadurez y alta exposición digital incrementa significativamente su vulnerabilidad frente a posibles casos de explotación sexual.