1. Concientización y educación: Los padres y maestros pueden enseñar a los niños sobre límites saludables, consentimiento y cómo identificar situaciones de riesgo, lo que les permite desarrollar habilidades para protegerse a sí mismos.
2. Confianza y comunicación: Al invertir tiempo en trabajar con los niños, se fortalece la confianza y la comunicación, lo que les permite sentirse cómodos hablando sobre temas sensibles y buscar ayuda cuando la necesiten.
3. Empoderamiento y autonomía: Al enseñar a los niños a reconocer y expresar sus sentimientos, necesidades y límites, se les empodera para tomar decisiones informadas y protegerse a sí mismos en situaciones de riesgo.