Los adultos representan una figura fundamental de confianza para niños y adolescentes, ya que son quienes pueden acompañarlos en solventar sus dudas, brindar orientación y detectar a tiempo conductas inadecuadas de personas que pudieran tener malas intenciones hacia ellos sea cercanas o extraños.
Además, son el principal apoyo cuando los menores se sienten vulnerables, pues pueden guiarlos sobre cómo actuar en determinadas situaciones, ofrecerles protección y enseñarles a tomar decisiones seguras.
Es importante recordarles siempre a los niños y adolescentes que, ante cualquier situación de abuso sexual, ellos no tienen la culpa. Deben saber que no están solos y que pueden —y deben— acudir de inmediato a un adulto de confianza para recibir ayuda y protección.