1. Los adolescentes son un blanco primordial y extremadamente vulnerable para los traficantes, quienes aprovechan su inmadurez y las influencias mediáticas para cooptarlos. Son fácilmente engañados y explotados, ya sea laboral o sexualmente.
2. Este fenómeno desvirtúa el desarrollo de su identidad auténtica al empujarlos a comportarse de manera adulta antes de tiempo, lo que puede dañar sus relaciones sociales y provocar una madurez emocional incompleta en el futuro.