1. No es solo su mundo, sino una realidad en la que los adultos deben participar para reconocer los riesgos. Si no estamos cerca de su mundo, tampoco estaremos cerca de los peligros que enfrentan. De esta manera podemos prevenir amenazas y apoyar mejor a los jóvenes.
2. Los adultos de confianza deben reconocer los beneficios de la tecnología y ayudar a los niños a usarla correctamente, pero también deben promover un *uso responsable de la tecnología* y un entorno de aprendizaje saludable. Esto ayudará a los jóvenes a proteger su información personal y a prevenir riesgos como el ciberacoso y el sexting.