Los adultos cercanos o familiares son la base de la defensa contra el abuso sexual infantil, ya que, debido a su proximidad, pueden estar atentos a todos los factores de riesgo a los que niños y adolescentes puedan estar expuestos. No obstante, en nuestra cultura hispanoamericana, existen riesgos culturales y familiares profundamente arraigados y normalizados, lo que puede llevar a la imprudencia, la ignorancia y, en última instancia, a las terribles consecuencias de un abuso sexual infantil (ASI). Por ello, es fundamental crear un blindaje familiar como modelo de prevención, promoviendo el conocimiento sobre una salud sexual adecuada y acorde con la edad de los menores. Esto permitirá establecer un vínculo seguro de confianza y apoyo a través de una educación sexual asertiva, contribuyendo a la mitigación de todos estos factores de riesgo.