1.- El cerebro adolescente aún está en desarrollo: Especialmente la corteza prefrontal, encargada del juicio, el control de impulsos y la toma de decisiones. Esto los hace más vulnerables a la manipulación y menos capaces de reconocer situaciones de riesgo.
2.- Mayor influencia de las emociones y la búsqueda de recompensa: El sistema límbico, relacionado con las emociones y el placer, está más activo en la adolescencia. Esto puede llevarlos a actuar impulsivamente o dejarse llevar por recompensas inmediatas, sin considerar consecuencias a largo plazo.
3.- Vulnerabilidad a trastornos emocionales y traumas: La exposición a experiencias traumáticas, como la explotación sexual, puede afectar profundamente el desarrollo cerebral, aumentando el riesgo de depresión, ansiedad y trastornos de estrés postraumático a largo plazo.