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Respuesta a: Sana Sexualidad Foro Tema 7

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Anónimo
Inactivo

1.¿Por qué es importante proteger a los niños y adolescentes de la hipersexualización?

El fenómeno de la hipersexualización de la infancia consiste en la tendencia a sexualizar a los niños y niñas a través de la sexualización de las actitudes, expresiones, posturas o códigos de vestimenta, entre otras cuestiones. La sexualidad sigue siendo un tema tabú en muchas ocasiones en la actualidad, pero, sin embargo, la infancia cada vez está más sexualizada.
Las personas afrontamos un proceso de socialización desde que nacemos en el que aprendemos a vivir en sociedad y a desarrollar unos valores, formas de pensar, de actuar, de ser… En definitiva, una cultura es por esto que una hipersexualización de la infancia trae graves consecuencias a la socialización de las personas debido a que, si desde las primeras edades se reciben estímulos sobre lo importante que es la apariencia, el gustar a los demás, el ser deseable, etc., entenderán que la forma de tener éxito social está vinculada a los atributos físicos y al impacto que estos generan en la sociedad (especialmente en el entorno de las redes sociales)
Además, que no podemos negar que la construcción de la propia identidad basada en la apariencia, la imagen o en el agrado a los demás implica una búsqueda constante de una perfección o ideal estético que no existe.
Por otra parte, fomenta la deshumanización entendiéndolo como que las personas son más valoradas como objetos sexuales (especialmente las mujeres) que como seres humanos.
Trayendo consecuencias graves en el desarrollo, como autoestima baja, ya que esta puede asentarse sobre aspectos superficiales e irreales, y alta vulnerabilidad, lo que puede traer consigo el ser fácilmente manipulable.
Existiendo también la posibilidad de aparición de trastornos psicológicos graves como trastornos alimentarios, trastornos de ansiedad, depresión y la aceleración del proceso madurativo de las
personas, anticipando situaciones para las que no se tiene el suficiente desarrollo madurativo para enfrentarlas.

2. ¿Cuál es el peligro de la normalización de la pedofilia?

Actualmente existen grupos que se identifican con esas prácticas y presuntamente han constituido un movimiento bajo las siglas: MAP (Minor Attracted Persons) o MOP (Movimiento Orgullo Pedófilo).Son personas que sostienen que su atracción hacia menores de edad, en especial niños y niñas en la pubertad, no tiene relación con un abuso sexual e incluso la equiparan con una orientación sexual. El MAP y el MOP buscan que sus prácticas sean aceptadas socialmente y presuntamente han pedido a la OMS que la pedofilia sea removida de esa lista de trastornos mentales. Es por este tipo de grupos que los padres sobre todo debemos estar alertas ante los peligros que enfrentan día a día los niños y adolescentes al recibir una instrucción o influencias que normalicen la pedofilia ya que los puede llevar a que se distorsione su sana sexualidad y solo los lleve a crear confusion en su desarrollo sexual.

3. ¿Cuál debe ser el papel de los padres y maestros, ante la hipersexualidad y los movimientos pro-pedofilia?

Muchos colegios ofrecen educación sexual, pero no se debe confiar únicamente en lo impartido en clase. La educación sexual también debe impartirse en casa. Sin embargo, es posible que los adolescentes no aprendan ni entiendan todo lo que necesitan saber para tomar decisiones difíciles sobre el sexo. Aquí es donde entra los padres en el juego.

Puede resultar incómodo, pero la educación sexual es parte de la tarea de los padres. Al conectar pronto y de manera frecuente con el hijo adolescente, se estará sentando las bases para que tenga una vida de sexualidad saludable. Puede ser difícil hablar de sexo, pero más difícil todavía es evitarlo. El sexo parece estar en todas partes: noticias, entretenimiento, redes sociales, publicidad… Por esto podemos valernos de eso para iniciar y continuar la conversación.
Algunas ideas son:

1) Aprovechar el momento. Si se habla de sexo en un programa o una canción, aprovecharlo para sacar el tema. Los momentos cotidianos (como cuando viajamos en automóvil o al guardar los comestibles) suelen ser la mejor oportunidad para hablar.
2) Hablar pronto y con frecuencia. No es suficiente con una sola charla sobre dónde vienen los bebés. Debemos empezar a hablar con el hijo adolescente sobre el sexo seguro durante la preadolescencia.
3) Seguir hablando del tema mientras crece y se hace adulto. Debemos ir adaptando el discurso según su crecimiento y su desarrollo.
4) Hablar con sinceridad. Si nos sentimos incómodo, podemos decirlo. Pero no dejes de hablar. Si no sabemos cómo responder las preguntas que hace el hijo adolescente, podemos ofrecerle la opción de averiguar la respuesta o buscarla juntos.
5) Ser directo. Expresando claramente nuestro punto de vista sobre el sexo. Dándole la información verdadera sobre los riesgos como el dolor emocional, las infecciones de trasmisión sexual y los embarazos no deseados.
6) Tambien debemos considerar la perspectiva del hijo adolescente. Las charlas estrictas y la táctica del miedo pueden romper la conexión y fomentar un comportamiento rebelde y arriesgado. Es mejor que escuchemos atentamente las inquietudes y comentarios de nuestros hijos siendo conveniente que entendamos las presiones, los problemas y las preocupaciones de los adolescentes.
7) No tenemos que concentrarnos solo en los hechos ya que los adolescentes deben conocer la realidad sobre el sexo. Sin embargo, también es igual de importante hablar de sentimientos, actitudes y valores porque es más probable que los adolescentes adopten valores familiares si entienden a sus padres y se sienten comprendidos por ellos.
8) Sobre todo debemos centrarnos en el bienestar pues la adolescencia es un período donde se corren riesgos, sin embargo, también es el momento en que comienzan las conductas sanas de cuidado personal. Además de hablar de los riesgos, es bueno dar ejemplo y expresar el valor de las relaciones y las alternativas saludables dentro de la misma dinámica familiar.
Finalmente se Sugiere seguir la charla, haciéndole saber al hijo adolescente que puede hablar sobre sexo cada vez que tenga una pregunta o una inquietud. Destacando siempre que ha hecho bien en hacer una pregunta y decirle: “Me alegro de que hayas acudido a mí”.