Las experiencias tempranas moldean la autoestima, la confianza, y la capacidad de relacionarse. El apoyo puede reparar heridas emocionales y reconstruir una base sana para el desarrollo.
Sin intervención, el dolor infantil puede manifestarse en problemas de salud mental, relaciones conflictivas, o conductas autodestructivas en la adultez.
Al brindar ayuda, mostramos que el mundo también puede ser un lugar seguro y digno, lo que puede cambiar radicalmente la perspectiva de alguien que ha sufrido.
Ayudar a una persona puede evitar que repita patrones dañinos con sus propios hijos o entorno.
Es por esta razón que debemos llegar antes del tratante…