Entender el abuso permite identificar señales de alerta, prevenir situaciones de riesgo y brindar apoyo adecuado si un niño o adolescente ha sido víctima. Además, el abuso sexual puede causar daños emocionales, físicos y psicológicos profundos y duraderos, afectando el desarrollo, la autoestima, la confianza en los demás y la salud mental a largo plazo. Un adulto informado puede hacer una gran diferencia en la vida de un niño, ayudándolo a sanar y garantizando que se haga justicia.